Aprovecha el potencial de tus valores

“La gente no puede cambiar si no hay un núcleo inmutable dentro de ellos. La llave de la habilidad para cambiar es un sentido inmutable de quién eres, de qué vas y qué valoras.” Stephen Covey.


Sigo profundizando en el sexto de los horizontes de enfoque. El nivel que David Allen equipara a los 15.000 metros de altura en el vuelo de un avión y la que llama propósito y principios.

En posts anteriores he escrito sobre el propósito y en esta ocasión prestaré especial atención a los principios.

Los principios son los valores esenciales que nos permiten orientar nuestro comportamiento. En el «modelo de 6 niveles de perspectiva» están situados en el mismo nivel que el propósito. Esto es así porque tanto el propósito como nuestros principios – o valores – responden, en cierto modo, a las preguntas: «¿para qué soy?», «¿por qué soy?» y «¿cómo soy?».

Pararse a pensar, para ganar claridad sobre nuestros valores, me parece un ejercicio muy interesante, porque nos ayuda a entendernos mejor. Nos permite saber por qué hacemos lo que hacemos y dar explicación a muchos de los conflictos que vivimos.

Una forma sencilla de descifrar cuáles son tus valores, consiste en observar cómo actúas. Cuando analizas tu comportamiento, identificas con facilidad qué principios – o valores – están presentes en el. Podrás identificar, también de forma sencilla, cuáles son tus valores analizando las decisiones importantes que has tomado a lo largo de tu vida.

Cuando analizamos nuestro comportamiento, podemos encontrar valores como la honestidad, la gratitud, el respeto, la sinceridad, la responsabilidad, la familia, la amistad, la solidaridad, la compasión, el poder, la libertad, el amor, la lealtad, la salud ….

Tener claridad sobre nuestros valores nos aporta información muy útil tanto en lo personal como en lo profesional.

Por ejemplo, conocer nuestros valores, y saber reconocer los valores de otras personas, nos ayuda a evitar situaciones indeseables, a prever posibles problemas y a ser personas más creativas a la hora de encontrar soluciones a los conflictos. Por poner un ejemplo “tonto”, si eres una persona que valora el orden puedes tener problemas al compartir piso con una buena amiga muy desordenada. Sin embargo, como tanto tú como ella valoráis la vida sana, podéis quedar de forma habitual para hacer deporte al aire libre sin problemas.

Muchos de los conflictos con los que nos encontramos en la vida se deben a que nuestros valores están enfrentados con los valores de otras personas. Además, nos suele resultar difícil entender a aquellas personas que no comparten nuestros valores. Personalmente, creo que la vida sería más fácil si todos tuviéramos claridad sobre nuestros valores y los mostramos con transparencia. Será que para mí la transparencia es un valor importante 😉.

En cualquier caso, en mi experiencia, trabajar con personas que comparten muchos de sus principios y valores aumenta la productividad personal y la satisfacción en el trabajo. Por eso te recomiendo que conozcas, compartas y tengas presentes tus valores.

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