#Eficacia 5: ¿Cuál es nuestro peor hábito de cara a la productividad personal?

“A falta del control adecuado, el trabajo fluirá hacia el hombre competente hasta sumergirlo.” Charles Boyle

El reto para lograr ser una persona productiva está en la implementación de un sistema que nos permita integrar todos los aspectos de nuestra vida y que nos aporte tanto la posibilidad de focalizar nuestra atención en resultados positivos como de dirigir siempre nuestras próximas acciones hacia lo más importante.

Ahora bien, ¿cuál es el peor de los hábitos que nos impide lograr ser personas productivas?
Cuando a David Allen le preguntan sobre el peor hábito de cara a la productividad, él responde que no es solo uno, sino que son cinco combinados. Estos cinco malos hábitos son:

  • Dejar «cosas» en nuestra mente.
  • No decidir qué hacer con respecto a «las cosas».
  • No organizar las acciones y los materiales de soporte.
  • No llevar ni actualizar un inventario completo y objetivo de compromisos.
  • Dejar que tu actividad siga los dictados de lo último y lo más llamativo.

Para Allen, ninguno de estos malos hábitos es en particular “el peor”. Por otra parte, nuestra productividad personal será el resultado de un proceso global, qué será tan bueno como el eslabón más débil de la cadena.

En mi experiencia, corregir estos malos hábitos es lo más complicado a la hora de implantar GTD. Incluso más que adquirir los hábitos correctos.

La dificultad de GTD, desde mi punto de vista, no está en la propia metodología, sino en estar dispuestos a comprometernos lo necesario para mantener la disciplina y en el cambio de hábitos que tendremos que hacer si queremos ser personas más efectivas.

Y es precisamente frente a este requisito, unido a nuestra resistencia a cambiar nuestros malos hábitos, cuando aparece la tentación de «versionar» GTD y de «quitarle o cambiarle» aquello que nos está costando más trabajo. El problema es que, después de la supuesta adaptación a nuestras necesidades personales, aparecerá la decepción, porque los resultados obtenidos con ese GTD «versionado» ya no serán los esperados.

Muchas personas se acercan a GTD sin ser conscientes de que se trata de un sistema. Pero, ¿qué significa eso exactamente? Un sistema es una entidad cuya existencia y funcionamiento se mantienen como un todo por la interacción de las partes.
Y GTD, en concreto, es un sistema de productividad personal que se comporta igual que cualquier otro sistema. Precisamente porque es un sistema, no es posible añadirle o quitarle partes sin que el sistema cambie su comportamiento. Por eso, te sientes decepcionado cuando no consigues “casi” la misma efectividad personal cuando has adquirido “casi” todos los hábitos productivos.

La decisión es tuya. Puedes mejorar tu productividad personal gracias a incorporar hábitos productivos, sabiendo que cuantos más hábitos productivos incorpore, más productividad personal conseguirás. Pero si quieres obtener los beneficios totales de usar un sistema de productividad personal, no puedes cambiar partes de ese sistema, porque si cambias parte de un sistema cambias todo el sistema.

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