#Eficacia 7: Las prioridades están en tu lado oscuro

Foto de Jose Maria Miñarro Vivancos https://www.flickr.com/photos/oseillo/

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Te desaconsejo poner en práctica los antiguos métodos de gestión del tiempo, basados en prioridades, que te animan a descuidar tus responsabilidades de importancia aparentemente secundaria.

Tus compromisos, independientemente de su prioridad, no desaparecen porque los ignores, «o necesitas un cambio de neumáticos o no lo necesitas». Es necesario manejar, en el momento y forma óptimos, las cuestiones de importancia secundaria para evitar muchos de los desastres que luego afectan de forma negativa a tu productividad personal.

Es prácticamente imposible establecer prioridades fiables sin mantener un inventario completo y actualizado de todos nuestros compromisos. El poder comparar de forma consciente dichos compromisos es lo que nos permitirá saber la importancia relativa de los mismos.

Existe una diferencia fundamental entre lo simplemente necesario y lo desesperadamente necesario. Y es importante ser conscientes de que desatender lo que en su día era solo necesario es lo que hizo que se transformará posteriormente en algo desesperadamente necesario. Además, como dice el refrán, «a perro flaco, todo son pulgas», y parece como si las consecuencias negativas de haber descuidado el tiempo suficiente los compromisos poco importantes, estuvieran esperando al peor momento para «explotar» y transformarse en compromisos extremadamente necesarios.

Tener una visión global de todo lo que tienes que hacer, ayuda a tomar decisiones acertadas, mientras que guiarnos por nuestras prioridades del momento, o por las prioridades de otros, sin tener una foto real y consciente de todos nuestros compromisos, nos llevará generalmente a tomar malas decisiones. Solamente después de aclarar y definir todos los resultados con los que te has comprometido, grandes y pequeños, personales y profesionales, más o menos importantes pero todos necesarios, estarás bien preparado para decidir.

Sí, la mayoría de nuestros problemas de hoy son fruto de haber definido mal nuestras «prioridades» ayer.

Esto se debe fundamentalmente a que en nuestro día a día nos olvidamos con demasiada facilidad de que «causa» y «efecto» rara vez están próximos en el tiempo. Y olvidar nuestros compromisos aparentemente menos prioritarios no tiene «efectos» a corto plazo, pero olvidar de forma sistemática esos compromisos, tendrá graves «efectos» a largo plazo.

La mejor manera de conseguir tener la seguridad de que lo que estás haciendo es lo adecuado – de entre todas las opciones disponibles que podrías estar haciendo – es capturar, procesar, organizar y revisar antes de hacer, para así poder comparar todos tus compromisos.

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