#Eficacia 8: Tu vida es lo que haces no lo que planificas

“Termina cada día y déjalo atrás. Has hecho lo que has podido. Sin duda, hubo unas cuantas meteduras de pata y unos cuantos errores absurdos; olvídalos tan pronto como puedas. Mañana es un nuevo día; comiénzalo bien con serenidad, y con un espíritu tan elevado que haga que no te sientas coartado por tus despropósitos anteriores” Ralph Waldo Emerson

Las tres ideas centrales que nos transmite David Allen en el capítulo 8 de «Sé más eficaz» son:

  1. La actividad orientada a cerrar temas pendientes, por mundanos que sean, no solo produce sensación de logro, sino que también nos inspira, fomenta nuestra creatividad y nos aporta energía.
  2. No importa lo poco importantes que parezcan, o lo poco conscientes que seamos de ellos. Los compromisos incumplidos consumen un combustible psíquico que luego no está disponible para otros usos.
  3. A menudo, las personas que quieren conservar el control sobre su trabajo y su vida «estableciendo prioridades», lo que hacen es evadir la responsabilidad sobre aquellos compromisos que han asumido irresponsablemente.

Comparto por completo las ideas del capítulo. Cumplir con nuestros compromisos independientemente de su importancia, además de lo que nos dice David Allen, tiene otro motivo fundamental, al margen de la efectividad personal. Ese motivo es nuestra marca personal.
A día de hoy es indiscutible la importancia que tiene, para los trabajadores del conocimiento, la marca personal. Pues bien, para tener una buena marca personal hay que hacer todo lo posible para que se te reconozca como un profesional de confianza y os aseguro que cumplir, de forma sistemática, nuestros compromisos, sean estos grandes o pequeños, es imprescindible si queremos generar confianza.

Ademas, ponernos a hacer las cosas, independientemente de su trascendencia, tiene como consecuencia efectos muy positivos. Seguro que has experimentado en más de una ocasión cómo la actividad en sí misma te aporta energía. También sabemos que empezar a hacer es, muchas veces, la mejor forma de saber qué queremos hacer o qué debemos hacer para conseguir los resultados que estamos buscando. Además, completar tareas nos obligará a ir tomando decisiones, sobre el terreno, y el resultado de las acciones y de esas decisiones nos permitirá obtener información, y una visión más clara, sobre el resultado final que obtendremos con total exactitud, cosa que casi nunca ocurre con los planes teóricos que hacemos antes de ponernos con la ejecución. Nuestra vida es el resultado de nuestras acciones, no de nuestros planes porque planificar es perder el tiempo. Como decía John Lennon, «la vida es eso que pasa mientras tú haces otros planes».

 

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