#Sé+Eficaz 11: Reducir incoherencias aumenta tu productividad

Hay millones de personas esperando la inmortalidad que no saben qué hacer con sí mismas una tarde lluviosa de domingo. Susan Ertz

En el capítulo 11, David Allen nos dice que:

«Todos nosotros, a nivel tanto personal como empresarial, tendemos a negarnos inconscientemente la posibilidad de conseguir cosas nuevas y mejores, porque tenemos miedo de no estar a la altura. La mayoría de nosotros pensamos que queremos «más» de muchas cosas: más dinero, más clientes, más responsabilidad, más diversión, más tiempo. ¿Pero lo queremos realmente? He aprendido que lo que quiero conscientemente es solo una parte de lo que dirige mis “energías creativas” y que “limpiar” y racionalizar todos los sistemas de la vida y del trabajo aumentan la capacidad para asumir una mayor implicación en el mundo.»

Reducir las incoherencias aumenta nuestra productividad personal. Sabemos que es muy recomendable hacer «orden mental» y, seguramente, la mayoría de nosotros hemos experimentado los beneficios, en términos de eficiencia, que produce conciliar lo que hacemos con lo que sentimos y con lo que pensamos.

Pero las prisas, y nuestro día a día, nos ponen difícil prestar atención a las «incomodidades» que nos avisan de que las cosas no van bien. Los avisos de nuestro inconsciente, en forma de pensamientos recurrentes o de «síntomas físicos» difíciles de expresar con palabras, son algunas de las muestras de estas tensiones internas entre «lo que realmente queremos», a nivel inconsciente, y «lo que creemos que queremos», a nivel consciente. Además, esas incoherencias, que a nivel personal vivimos sin apenas darnos cuenta, se muestran con total claridad a las personas de nuestro entorno. Nuestras incoherencias son evidentes cuando nuestras palabras dicen una cosa y nuestra comunicación no verbal dice otra distinta.

Si realmente quieres combatir las incoherencias, una buena estrategia es:

  • Capturar todos esos «avisos» del inconsciente, empezando, por ejemplo, por prestar atención a esas pequeñas señales físicas.
  • Pararte a pensar, a fin de entender la correlación entre los acontecimientos y las «señales».
  • Preguntarte qué tendrías que hacer para que «esas cosas» dejaran de «incomodarte». Hacer un ejercicio de autoanálisis ayuda a entender los motivos de las incoherencias y lo que están diciendo de ti.
  • Actuar. Introducir cambios, practicando el método de ensayo/error. Una vez que se ha entendido de qué se trata, entonces se puede actuar sobre ello y romper así con las tensiones internas.

Reprocharnos lo que hacemos, o lo que deberíamos dejar de hacer, es improductivo y además nos resta energía. Por el contrario, detectar, capturar y entender lo que está «actuando» en nuestra mente, y empezar a introducir acciones encaminadas a producir los cambios necesarios para que las incoherencias desaparezcan, aumentará nuestra productividad personal.

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