Se+eficaz 52: ¿Quiénes usan GTD®?

“Busca el éxito, no la perfección. Nunca renuncies a tu derecho a equivocarte, porque entonces perderás tu capacidad de aprender cosas nuevas y de salir adelante en tu vida. Recuerda que el miedo siempre acecha detrás del perfeccionismo. Afrontar tus miedos y concederte el derecho a ser humano puede convertirte paradójicamente en una persona mucho más feliz y mucho más productiva.” Dr. David M. Burns

El último capítulo del libro «Sé más eficaz» lleva por título “Los mayores éxitos surgen del mayor número de fracasos” y, aunque no tengo nada en contra de los fracasos, ya que entiendo que son parte del proceso de aprendizaje, no comparto esa afirmación. En mi experiencia, mis mayores «desastres» han surgido del mayor número de fracasos.

Según dicen, los aviones llegan a su destino, aunque estén fuera de su trayectoria ideal la gran mayoría del tiempo, porque corrigen constantemente su rumbo. Yo no sé si esto es cierto, pero, en cualquier caso, no creo que el motivo de su éxito sea que constantemente corrigen su error, sino la claridad sobre el lugar al que quieren llegar unido a que van tomando decisiones acertadas en cada momento en función de su posición y su objetivo. Es decir, practican la «planificación adaptativa».

Coincido completamente con David Allen en que un gran enemigo de cualquier aprendizaje es la búsqueda inmediata de la perfección. Frente a nuestros errores, podemos tomar la decisión de aprender de ellos, y modificar nuestro comportamiento para así conseguir aquello que nos proponemos o, por el contrario, aprovechar nuestros errores para flagelarnos, sentirnos mal y tener una excusa fácil para abandonar.

Lo importante, desde mi punto de vista, para alcanzar el éxito en cualquier actividad que requiera un cambio de hábitos, es afrontar dicho aprendizaje con deportividad y ser «inasequible al desaliento». Es decir, ser una persona «cabezota», o resiliente, que suena mejor 😉

En mi caso, el éxito en el aprendizaje de GTD fue debido a tener una motivación clara que me empujara a usar esta metodología, junto a la determinación de volver a mi sistema todas las veces necesarias aunque, en algunas épocas o circunstancias, dejara de usarlo. Curiosamente, estos dos factores son los mismos que he visto en todas las personas que conozco que usan GTD.

Cuando me preguntan qué tipo de personas consiguen adoptar GTD, mi respuesta siempre es la misma: solo practican y aprenden GTD aquellas personas que tienen motivación, es decir, motivos que les llevan a hacer el esfuerzo de cambiar sus hábitos y, además, el firme compromiso de seguir intentándolo, las veces que sea necesario, hasta cambiarlos.

Por otro lado, si eres de esas personas que ya se han embarcado en el viaje de aprender GTD, y tienes los motivos y el compromiso necesario, te recomiendo que pongas tu atención en el objetivo, más que en tus errores, y que en cada momento tomes las mejores decisiones que te ayuden a alcanzar tu destino.

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